viernes, 17 de abril de 2009

Una caja de Pandora

Los días pasan y con cada grano de arena, el último momento que compartimos se aleja más y más de mí. Y entonces llega el momento en el que me doy cuenta que me estoy cubriendo de una falsa felicidad, encerrando bajo llave el dolor y frustración, manteniendo la tristeza dentro, a buen recaudo, en algún rincón oscuro de mi alma. Mientras, intento convencerme de que no ha pasado, de que aún estás aquí y que puedo escuchar tu voz con tan sólo marcar el teléfono de casa o encontrarte paseando, por casualidad, por la calle. 

Pero no me atrevo a llamarte, vaya a ser que desgarre la manta de mentiras con las que me cubro cada noche. Y ahora me doy cuenta (¡ahora!) de que las cosas que más echo de menos son las que más me molestaban... 

Ese último beso que me diste cuando ya casi no te quedaba aliento para ti mismo...
Ojalá mi corazón fuera una caja de pandora, para entonces poder colgar de él ese beso junto a todos nuestros momentos compartidos.




2 comentarios:

Serendipity dijo...

Un momento como un beso y mas si es el ultimo, sabiendo que amas a esa personas es el que mas se atesora, te lo dice una persona que ha vivido esto

Kristyna dijo...

Totalmente de acuerdo contigo :)
Después del dolor sólo nos queda atesorar los buenos momentos, las risas,... para ir sobreviviendo