viernes, 22 de enero de 2010

Había Olvidado...

Ya había olvidado el placer de la lectura de antes de dormir.
Había olvidado lo que era acostarme después de cenar,
hundirme entre sábanas y almohadones, leer hasta que me entrara
sueño.
Había olvidado lo que era
luchar contra ese sueño para poder apurar una o dos páginas más.