miércoles, 6 de enero de 2010

Queridos Reyes Magos...

Queridos Reyes Magos,

sé que es un poco tarde y que ya debeís estar de camino. Tengo la esperanza, sin embargo, que podáis leer esto a tiempo pues como buenos Magos, podeis conseguir lo imposible con un poco de magia... Es probable que las cartas de todos aquellos niños del mundo (al menos, los que tienen la suerte de saber escribir y los que pueden jugar sin miedo) ya sean trabajo suficiente pero yo sé que vuestra bondad no conoce límites y que haréis todo lo posible por cumplir mi sueño. Esta noche he sentido de nuevo la esperanza y he creído en la magia que solíais hacerme sentir cada noche del 5 al 6 de enero, no hace tanto, cuando dormía cerrando bien los ojos y de espaldas a la puerta, no fuera a ser que al verme despierta no entrarais a dejarme mis merecidos regalos o que, despertándome de improvisto, os pillara desprevenidos y os desvanecierais en el aire, tal como habíais llegado.

He de decir a mi favor que este año que ya ha terminado me he portado bien, tan bien como he podido, he estudiado mucho y he intentado, siempre que he podido y sabido, tomar las decisiones correctas, aunque no siempre lo haya conseguido. También es verdad que he perdido a personas importantes de mi vida, a veces por mi culpa, a veces por cosas de la vida... en aquellos casos en los que esa pérdida ha sido consecuencia de mis acciones, pienso que el hueco que han dejado en mi vida y el dolor que eso ha podido provocar ya es suficiente pago por el error. No me lo tengáis en cuenta.

He intentado realizar la lista de regalos de manera clara, para que no os confundáis y me traigáis otra cosa:

1.- Un paquete de tiritas de 24. Las usaré para viejas heridas y rasguños, para que de una vez por todas puedan cicatrizar y dejar de doler. Y si son resistentes al agua, mejor.
2.- Una gran tarrina de cacao balsámico, para que con un poco de paciencia sane las grietas de mi corazón y de mis labios y que, éstos cobren la perdida habilidad de expresar los sentimientos, ahora que aún estoy a tiempo.
3.- Necesito con urgencia un poco de perseverancia (definición según la RAE: Mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión) para que me cunda el tiempo y poder acabar todo lo que he ido empezando y dejado a medias.
4.- Pastillitas mentoladas de bondad y esperanza para comer en familia, para cuando falte entre personas que, aunque se quieran, no siempre se lo demuestran.

Y, a ser posible, volver a ver al chico de hoy.

...
Creo que se escuchan pasos, es tarde, mejor apago la luz, vaya a ser que no entreis al ver que aún no duermo.

Vuestra siempre fiel seguidora,

La chica del pijama azul.