martes, 17 de agosto de 2010

Sobre el toreo en CataluÑa

La hipocresía en política puede llegar a límites insospechados.
Estos días, se debate a menudo sobre la prohibición de las corridas de toros en la comunidad catalana. Se atribuye tal decisión a la defensa de los derechos del animal, arguyendo que los toros sufren antes de ser muertos. Por otro lado, se pretende mantener los toros embolaos, fiesta popular en la que se colocan dos bolas de fuego en los cuernos del animal, llegando a durar horas. Probablemente le caen chispas en los ojos y en el resto del cuerpo, produciéndoles quemaduras, además del consecuente nerviosismo, miedo y dolor.
La razón que diferencia una prohibición frente a la defensa de la otra fiesta popular es su origen. Mientras el toro embolao o toro de fuego pretende erigirse y mantenerse como patrimonio artístico catalán y fiesta de la comunidad, debido a sus orígenes catalanes, la corrida de toros es una fiesta nacional y española.
Me temo que los que han propiciado tal prohibición no lo han hecho, en su mayoría, por evitarle al animal tal mal trago, sino para no celebrar y mantener fiestas con origen español. Eso sí, los toros embolaos, sufriendo y lastimándose en fiestas que duran horas, no merecen de la piedad de estos políticos.


Quien me conoce, sabe de mi amor hacia los animales. Por lo tanto, no soy una gran fan del toreo, pero no deberíamos ser tan egocéntricos de pensar que siempre nuestros gustos o pasiones son las más acertadas. Y en la diversidad está el gusto. A pesar de que nunca me ha gustado el toreo, creo que no debería prohibirse, pues es lo que algunos consideran arte. Lo que otros consideran parte de nuestra cultura.


(Dedicado a Manuel, por aquella charla cafelera)

2 comentarios:

cristina dijo...

tienes toda la razon

Sergio dijo...

Estoy contigo. Ademas, me gusta como escribes CataluÑa con Ñ bien GRANDE!!!