domingo, 21 de agosto de 2011

Bassem El-Katib St.

Una ducha, intentando no tardar demasiado.
Champú, gel. Un poco de tónico y crema hidratante.
Desodorante. Colonia.Serum. Espuma. Colorete.
Lápiz de ojo.
Revisar el bolso para que no me falte nada. Cerrar con llave, dos vueltas.
Bajar las escalaras, evitando las caídas. Seis plantas, con basura en los recodos.
Y algún gato que se cruza maullando por comida.
Salir a la calle, después de una rápida última ojeada en el gran espejo de la entrada.
Cruzarme al portero bawab, apartar la mirada.
Salir a Tahrer, a unos metros de el-Behoos, frente a la madrasa...
Encender el mp3 que me aisle de los comentarios de extraños y comenzar a andar.
Andar paseando, pasando el puente, seguir andando. Olores a narguile, olor a café
y vapor de las brasas donde asan boniatos, cerca de el-Fargaly.
Seguir andando, pero andando paseando,
paseando junto a mis recuerdos, que me echan el brazo sobre los hombros.
Entonces le miro y le veo, sonriendo mientras se gira hacia Bassem elKatib.