jueves, 17 de octubre de 2013

A pesar de todo

No sé cómo nombraría esta tarde si más tarde, en el futuro, tuviera que recordarla de alguna manera. ¿Sería "la tarde aquella de otoño, en el instante en el que el sol ya parecía acabar su jornada, cuando descansando el pensamiento, evocaba no tan lejanas noches estivales"? ¿O quizás podría recordarla como "una tarde cualquiera, que recuerda un otoño que parece no llegar, pero que va acortando los días hasta que parece que llegará el momento en el que los días ocurrirán de madrugada y las noches a media mañana"? Creo que sería, si nos empeñamos, un día en el que parece que el verano está a la vuelta de la esquina y llegará pronto la temperatura que implora un par de duchas al día. O tres. 
A fin de cuentas, todo eso no importa demasiado (es sólo una cuestión de apellidos) y sólo importa lo que me hace sentir el cielo bajo y tan claro que parece estar destiñéndose antes de salir ardiendo. Espero, sencillamente espero, mientras presiento que de pronto las cosas pueden comenzar a ir bien. De una vez y por todas, en todos los ámbitos de mi vida.
Cuando en el futuro la recuerde, será como aquella tarde de verano en la que podía sentir próxima la felicidad. La tarde en la que no quise esperar más para comenzar a ser feliz. A pesar de todo. A pesar de todos. A pesar de esa vocecilla que pienso silenciar... a partir de... ya.