jueves, 31 de octubre de 2013

Superticiones

Soplar pestañas caídas,
pedir deseos a una estrella fugaz
o a las velas de una tarta de cumpleaños.
Encender velas y dejar que se consuman,
y antes, escribir tu nombre y el mío en ellas.
Nada de eso va a traerte de vuelta
- y lo sé- pero ¿sabes que?
Que no puedo arriesgarme
a desaprovechar la mínima probabilidad estadística
o a colapsar la esperanza que me quede,
arrojándola por la borda.

martes, 29 de octubre de 2013

Sé leer los labios

Sé leer los labios,
aunque no digas nada
porque, cuando sonríes,
se te desbordan las sílabas por los ojos,
y creas, sin saberlo, poemas de amor en el aire.

Sí, aunque no digas nada,
cuando sonríes, aunque no quieras,
provocas con tu mirada
la prioridad de tus recuerdos sobre los otros.

lunes, 28 de octubre de 2013

¿Cómo será?

Si sólo la idea de volver a verte
me quita el sueño
¿cómo será entonces
el día o la noche
en que vuelva a verte?

sábado, 26 de octubre de 2013

Aeropuertos y hospitales

"En los aeropuertos se ven más besos reales que en las bodas.
En los hospitales se rezan oraciones más sinceras que en las iglesias."
(Anónimo)

viernes, 25 de octubre de 2013

Simposio

Una parte de mí está convencida
de que este no es el final,
de que sólo hay que esperar,
que el agua vuelve a su cauce
por su propia voluntad.
Una parte de mí, sin embargo,
- bellos sin embargo, siempre trás de mí -
siente que todo esto es sólo la inyección
que anestesie el tiempo suficiente
hasta que pase "lo más gordo", llámese dolor.
O, entiéndase "lo más gordo"
como todo aquello que me quita el sueño,
que me quita el hambre
y me arruga el ceño y me crea arrugas
y convierte mis labios en alambres
estirados.

Una parte de mí
- ¿quién dijo que las divisiones
siempre eran condescendientes al primer par? -
piensa que ambas se equivocan,
que nada está escrito,
que nada ni nadie sabe ni puede saber
qué es lo próximo.
La cuarta parte
- por no quedarnos en aquello de que tres son multitud -
quiere tirarlo todo por la borda,
crear un horizonte nuevo, que no tenga con el antiguo similitud
alguna,
empezar de cero con una total y remarcada
amnesia selectiva a todo recuerdo que te enmarque.
Aunque tenga que borrar de mi vida todas las lunas
en todas sus fases.
Es, desde luego, la más sabia de todas las partes
que componen este simposio
donde se discute con premura
las grandes cuestiones del ser humano individual
que me forman buscando la cura
- aunque sea en partes -.


Créeme

No pedía tanto.
Créeme.
Sólo quería ver deshojar calendarios
a tu lado,
mientras tu cabello encanecía
y tu piel se llenaba de arrugas.
No pedía tanto.
Créeme.

jueves, 24 de octubre de 2013

El mejor amigo

El mejor amigo de una persona
con miedo al compromiso
es un corazón que se prende siempre
de personas inalcanzables.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Sin mi brazo en tu cintura

Un día como hoy nos despedimos
hace una luna,
cuando el sol reflejaba luz en la fachada blanca.
Y hoy mismo,
he utilizado el metro,
y he pasado frente al Origen,
donde escuché tu voz
aquel primer día.
Y entonces sentí
que nunca hasta entonces
había utilizado realmente mis oídos,
porque cada palabra,
cada sonido,
se sentía diferente.
Y hoy mismo,
he bajado en esa parada,
he tomado las escaleras que subían (pero no bajaban)
para llevarme frente a aquella ventanilla en la que te apoyabas
para verme llegar,
el segundo día.
Y hoy, he estado frente al río,
frente a los asientos de piedra
donde nos sentamos aquel tercer día
donde me tomaste del brazo para ir a la Feria,
donde me tomaste la mano,
y conseguiste que deseara
nunca jamás tomar otra que la tuya.
Y hoy, he estado reflejando mi alma
en el río, en esa misma calle,
por la que paseamos por primera vez,
tu brazo en mi cadera,
mi brazo en tu cintura,
a horas en las que no se sabe
si era aún de noche o ya de día.
Hoy ha sido un día difícil,
porque han derrotado una de las pocas esperanzas
que tenía de volver a verte.
Quién sabe si entonces me habrías recogido
en esa estación,
frente a las escaleras que suben (pero no bajan),
si nos hubiéramos sentado en esos asientos de piedra
aunque no enlazáramos las manos,
si hubiésemos paseado por esa calle reflejada en el río
aunque fuera sin tu brazo en mi cadera,
aunque fuera sin mi brazo en tu cintura.

lunes, 21 de octubre de 2013

Hoy

Esperaba con ilusión el día de hoy.
Esperaba con ilusión la felicidad que he sentido hoy.

Aunque he comenzado el día con un vuelco al corazón,
hoy he escondido suspiros entre mis pestañas,
tomado el metro, desandado el camino,
hoy he comenzado mis clases de danza.
Hoy he descubierto que el gran ventanal de la sala de baile,
ofrece miradas a uno de los lugares más mágicos de Sevilla.
Hoy, he escuchado una canción preciosa.
Hoy -pronto mañana- me iré a la cama con una sonrisa.

domingo, 20 de octubre de 2013

sábado, 19 de octubre de 2013

Utopía


La felicidad completa es una utopía sin ti.
Como ese puzzle al que le faltan piezas
y puede, igualmente, intuirse la imagen.

viernes, 18 de octubre de 2013

Sueño

Sueño
con que uno de tus sueños
lleve mi nombre
aunque sea uno pequeñito
de esos que se olvidan
casi, casi al despertar,
pero te dejan una sonrisa
en los labios
durante todo el día.

Rabillos


Me miro al espejo
y veo tu nombre
dibujado en los rabillos
de mis ojos.

30 años

Empezar de cero con 30 años de retraso.

jueves, 17 de octubre de 2013

A pesar de todo

No sé cómo nombraría esta tarde si más tarde, en el futuro, tuviera que recordarla de alguna manera. ¿Sería "la tarde aquella de otoño, en el instante en el que el sol ya parecía acabar su jornada, cuando descansando el pensamiento, evocaba no tan lejanas noches estivales"? ¿O quizás podría recordarla como "una tarde cualquiera, que recuerda un otoño que parece no llegar, pero que va acortando los días hasta que parece que llegará el momento en el que los días ocurrirán de madrugada y las noches a media mañana"? Creo que sería, si nos empeñamos, un día en el que parece que el verano está a la vuelta de la esquina y llegará pronto la temperatura que implora un par de duchas al día. O tres. 
A fin de cuentas, todo eso no importa demasiado (es sólo una cuestión de apellidos) y sólo importa lo que me hace sentir el cielo bajo y tan claro que parece estar destiñéndose antes de salir ardiendo. Espero, sencillamente espero, mientras presiento que de pronto las cosas pueden comenzar a ir bien. De una vez y por todas, en todos los ámbitos de mi vida.
Cuando en el futuro la recuerde, será como aquella tarde de verano en la que podía sentir próxima la felicidad. La tarde en la que no quise esperar más para comenzar a ser feliz. A pesar de todo. A pesar de todos. A pesar de esa vocecilla que pienso silenciar... a partir de... ya.

Puertas del Cielo

Si estuvieras a las puertas del cielo
¿llamarías con los nudillos en el gran portón de madera?
¿O dejarías que, como a mí, los latidos del corazón
te delataran?

martes, 15 de octubre de 2013

Nudos en la garganta

Los nudos en la garganta:
la forma más cruel de homicidio
(porque sólo te mata desde dentro y a medias)

viernes, 11 de octubre de 2013

Mariposa

Admiro a las personas que saben escribir.
Las que saben escribir de verdad. Las que parecen poder transmitir cada latido en cada letra, sin que ello les robe ni un poquito la dignidad. Yo no podría. Porque no sé. Quisiera saber pero, disculpadme todos, no sé. Y en esos deseos de intentarlo se esconde el fuego y las ganas necesarias de desandar lo andado e ir recogiendo piedrecitas que lanzar más tarde a un lago mientras pides deseos (o yo, los pido por ti) o flores para secar entre las hojas de mis libros favoritos. Podría ser cualquier flor entre los libros en blanco, que aún están por escribir.
Admiro - por no decir que envidio, que eso sería políticamente incorrecto - a las personas que sienten la pasión necesaria para escribir letras tatuadas de latidos. Y aquí, me confieso un poco culpable. Yo, a veces, he sentido la pasión necesaria que provoca la inspiración en el alma. Y la he usado, aunque casi siempre o casi nunca de la manera más correcta. La próxima vez creo que me aseguraré de atarme todo el cuerpo y una mano a una silla (no me pregunteis cómo, aún no lo sé) y quedarme frente a la pantalla para poder derramar la angustia transformada en palabras que todos entendais (que entienda, incluso yo, pero no la yo atada de cuerpo y mano, sino la yo que vive el resto del tiempo preguntándose cosas). Eso quizás, entonces, creo... no será poesía, ni nada que merezca la pena.
Algún día escaparé de todo lo que pretendo hacer de mí y podré ser por fin quien he sido siempre. Y sentiré como si no hubiera mañana y todo aquello será el combustible que avive el fuego de las palabras que siempre he querido decir y nunca he sentido. La virginidad de los sentimientos me atropella con mesura, a la vez que impide que el gusano creador que gesta en su capullo se convierta, de una vez y por todas, en una hermosa mariposa de alas de colores.

Porque yo soy como esa mariposa del poema de Ibn Sahl,
que ama el fuego y se quema.

PDTA: Incineraría mi alma en el fuego de la creación
si pudiera con ello moldear mi alma al antojo de la inspiración
y encontrar las palabras que siempre he querido pronunciar.

jueves, 10 de octubre de 2013

Otoños olvidados

Y así es como llega el otoño, otro año más, al Aljarafe sevillano - y a muchos otros lugares del mundo. Así es como las noches comienzan a llegar antes a su cita, como el sol se despide más temprano y como las estrellas, revoltosas, fingen no saber cuánto brillan. Pronto, los floridos árboles se teñirán de rojo y caerán sus hojas arrugadas sobre las aceras de la gran ciudad. Sé que al pisarlas, crujirán, bajo mis botas y me concentraré entonces, en ese sonido que tanto me evoca. Pronto, no tanto tiempo a partir de ahora, comenzaré a abrigarme sin mesura, paquetes de clinecks permanentemente dentro del bolso y un pañuelo (probablemente, azul pavo real) colgando por fuera, balanceándose con ese ir y venir de los pasos adheridos a los paseos sin tregua.
Llega el otoño y no hay forma de remediarlo, una vez el verano nos repudie de forma cíclica. Y dando vocanadas, como arrepintiéndose de su marcha, envía durante unos días, un poco de calor nada acorde al tiempo otoñal que nos rodea. Creo que el verano nos echa de menos, tanto o más que nosotros a él. Yo, sin embargo, nunca olvidaré este verano y, desgraciadamente, creo que tampoco olvidaré este otoño que apenas estreno.
El rencor que le tengo al tiempo se irá entonces, cuando pueda caminar, con mi chaquetón negro y mis medias de colores, sobre la alfombra de hojas desprendidas de vida, crujientes, sonoras, como un pequeño océano de papel reciclado.
Creo que esta noche (de un otoño que me resisto a estrenar) tengo mucho sobre lo que pensar.
Os invito a que en este otoño, hagáis realidad todos los sueños de los otoños olvidados.

Tiempo perdido


¿A dónde fue irá todo ese tiempo
que perdí perderé, pensando en ti?

lunes, 7 de octubre de 2013

domingo, 6 de octubre de 2013

Obras de Septiembre

1.- "Cada Siete Olas" - Daniel Glattauer, 2010 (Segunda parte de "Contra el Viento del Norte)
2.- "El Principito", Antoine de Saint-Exupéry, 1943
3.- Rebelión en la Granja" - George Orwell, 1945

sábado, 5 de octubre de 2013

Fin.

Después de una época de sequía creativa, ayer, de pronto... tuve la urgente necesidad de escribir, en medio de Sevilla, sin batería en el móvil ni papel y boli a mano. Salí corriendo a la papelería más cercana y allí pude comprar un cuaderno (azul, de rayas, sencillo) y un boli (bic azul, normal, de toda la vida) con los que poder llevar a cabo la necesidad repentina de vaciar lo que llevaba por dentro.
Parece que funcionó.
Y de pronto empezaron a manar palabras y más palabras, sin mucho sentido y casi nada con demasiada calidad, pero sirvió, una vez más, como método canalizador y catarsis para limpiar el dolor que llevaba dentro. Y me siento mejor.
He dejado de arrugar la frente, en un gesto de continua concentración, he relajado por fin los gestos de la cara y la velocidad de mis pasos. La tristeza permanece, pero se ha vuelto llevadera.
Y ahora... ahora ya sólo resta dejar trabajar al tiempo.

Fin.