miércoles, 31 de diciembre de 2014

Libros de 2014


1.- "Drácula" - Bram Stoker
2.- "En un rincón del alma" - Antonia J. Corrales
3.- "El Mago de Oz" - Lyman Frank Baum
4.- "Si tú me dices ven, lo dejo todo... pero dime ven" - Albert Espinosa
5.- "La vida es suero" - Enfermera Saturada
6.- "Los niños diabólicos" - Curtis Garland
7.- "El retrato de Rose Madder" - S. King
8.- "Rabia" - S. King
9.- "Jesús me quiere" - David Safier
10.- "¡Muuu!" - David Safier
11.- "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo" - Albert Espinosa
12.- "El detalle" - Jose Carlos Somoza

Felices Fiestas

Que aún no lo he dicho 
y voy MUY tarde, pero...
Felices Fiestas.


martes, 30 de diciembre de 2014

Sólo a veces

Escribir siempre me hizo sentir mejor. Aún no entiendo por qué ese algo que se activa dentro de mí, a veces - y sólo a veces - pidiéndome escribir, no actúa más de seguido. Porque a veces es necesario, porque a veces - y sólo a veces - parece la única salida a una discreta tristeza. Porque nunca - ni siquiera a veces - fue lo mismo estar contento que ser feliz. Y la felicidad, que no casa demasiado bien con según que circunstancias, prefiere tomar su propio camino, que no siempre es el mío.
Así que aquí estamos, casi rozando con la punta de los dedos el final de este 2014 que, si bien ha sido mejor que 2013 (que a su vez fue mejor que 2012), no ha sido un año especialmente bueno. Podría haberlo sido, pero no. Se quedó en un casi. Y esos son los peores porque aparentemente, han ido bien, sin embargo, tú no sientes que así sea. Y yo ya no sé si sentirse así tiene algo que ver con poner el listón demasiado alto o con haber estado más contenta que feliz la mayor parte del tiempo.

No sé qué ocurrirá en 2015.
No sé si quisiera saberlo, aún si pudiera.
Supongo que a veces es necesaria la esperanza de que algo bueno ha de venir, más que la certeza de que pudiera no ser así.


lunes, 29 de diciembre de 2014

A pesar de todo, 365 días

Una vida cabe, dicen, en un instante. Yo creo que una vida sólo cabe en una vida.
Sin embargo, ya han pasado 365 días a tu lado, un año entero (o 377, según como se plantee la cuestión) en cuya intensidad cabría casi casi una vida entera. Porque en doce meses puedo recordar mil experiencias diferentes, muchas malas, muchísimas buenas y muchos ratitos que, si bien sólo existieron para acolchar las despedidas y desear los regresos, no pueden no ser tomados en cuenta. Sé que podría recordar al menos un momento bueno y uno malo en cada uno de los doce meses, que parecen muchos más, porque hemos sabido (porque hemos querido) exprimir cada día y vernos aunque estuviéramos cansados, hiciera demasiado frío, demasiado calor o, de nuevo, demasiado frío.
Hemos superado pruebas difíciles, algunas externas al "nosotros" y otras que explotaron desde el interior, tan dentro que a punto estuvo de hacer añicos la posibilidad de un futuro juntos. Pero no lo hicieron. Y aquí seguimos.
Pasaron, todas y cada una de ellas, las buenas, las malas, dejando hueco en el presente para las nuevas que habrían de llegar y que no podrían llegar de ninguna otra manera. Dejando hueco para nuestra interminable lista de cosas que aún nos quedan por hacer, sitios donde ir, lugares donde comer. Y no puedo elegir ninguno, porque sería tan inútil como intentar encontrar una aguja en un pajar pero entre tantos otros, me quedo con aquella noche en el Corner's, con tu mano buscando la mía cuando conduces, con nuestras lucecitas de la ciudad, las mariquitas de chocolate y las maratones de cine, los ratitos de Magic, las sorpresas y los planes (tú y yo sabemos cuáles).
Así que este 2014, que casi nació con nuestra historia y acaba con nuestro primer aniversario, testigo de una vida reducida a sus doce meses de historias, se marcha, pero nosotros nos quedamos, a esperar ver llegar los 730 días, a esperar ver llegar la vida que sólo cabe en una vida.




viernes, 14 de noviembre de 2014

Sin Una Razón

Todo ocurre por una razón.
O eso dicen.

Y quizás sea el consuelo que buscan las personas cuando las cosas no le salen bien. Pero yo lo creo, sin razones ni motivos. Y lo creo, incluso cuando todo sale bien.
Y es que, hace no tanto, la vida volvió a mostrarme que todo ocurre, siempre, por una razón (créelo o no, pero un siempre no admite excepciones). Y cada uno de nosotros estamos, justo donde tenemos que estar, cuando tenemos que estar. En su momento, yo no entendí por qué perdía el trabajo que llevaba tanto (tantísimo) tiempo esperando y me cabreé con la vida. Pero no tuvo que pasar ni una semana para que el tiempo volviera a darme la razón y una respuesta a mis pataleos: que este era mi sitio en ese momento, que tenía que estar aquí, contigo y para ti. Y no  me habría perdonado estar en ningún otro lugar, porque entonces te habría fallado.
Al final, resultó, que tú fuiste la razón por la que la vida me hizo regresar a casa.
Y ahora, aunque unos días tarde, quiero recordarte que estoy aquí, que sigo aquí, que no voy a dejarte solo.

martes, 28 de octubre de 2014

"Primer Día de Verano" - Luis García Montero

Nadaba yo en el mar y era muy tarde,
justo en ese momento
en que las luces flotan como brasas
de una hoguera rendida
y en el agua se queman las preguntas,
los silencios extraños.

Había decidido nadar hasta la boya
roja, la que se esconde como el sol
al otro lado de las barcas.

Muy lejos de la orilla,
solitario y perdido en el crepúsculo,
me adentraba en el mar
sintiendo la inquietud que me conmueve
al adentrarme en un poema
o en una noche larga de amor desconocido.

Y de pronto la ví sobre las aguas.

Una mujer mayor,
de cansada belleza
y el pelo blanco recogido,
se me acercó nadando
con brazadas serenas.
Parecía venir del horizonte.

Al cruzarse conmigo,
se detuvo un momento y me miró a los ojos:
no he venido a buscarte,
no eres tú todavía.

Me despertó el tumulto del mercado
y el ruido de una moto
que cruzaba la calle con desesperación.
Era media mañana,
el cielo estaba limpio y parecía
una bandera viva
en el mástil de agosto.
Bajé a desayunar a la terraza
del paseo marítimo
y contemplé el bullicio de la gente,
el mar como una balsa,
los cuerpos bajo el sol.
                         En el periódico
el nombre del ahogado no era el mío.

"Primer día de verano"
Luis García Montero



domingo, 26 de octubre de 2014

Calles Empedradas y Olor a Canela

Calles empedradas y olor a canela en el aire.
Aquí encontré mi hogar. Un hogar con fecha de caducidad pero que, durante un tiempo, me perteneció. Y yo le pertenecí. Un lugar alejado de todo, autosuficiente, independiente, añejo. Y la gente en sus calles y la vida en sus calles y el silencio en sus calles. Por las mañanas, escuchaba las campanas que sustituyen al gallo que ya no se escucha al alba y salía a la calle cuando ni siquiera el sol lo había hecho. Dormía poco y la pereza siempre me recordaba lo bien que se estaba en la cama, cinco minutos más. Entonces tenía que desayunar de pie o mientras conducía porque iba justa. Pero siempre llegaba a tiempo. Aparcaba, cruzaba la calle y subía a toda prisa los 12 ó 13 escalones que me separaban de esa casa, en la calle X, donde me montaba en el coche y durante unos minutos, miraba twiter, fb, whatsapp y acariciaba distraída al pitbull-todo-amor que miraba desde la parte de atrás.
No negaré la dureza del trabajo de campo. Hacerlo sería insustancial. Hacerlo sería un sinsentido. Pero ¿y qué? lo conseguí. Superé, día tras día, mover fardos de metros y metros de tela, en muchos casos cubiertos de aceitunas, de barrer cojollos y ramas caídas sobre las telas, mientras me metía por debajo de las copas de los olivos y aguantaba el bocado en la espalda que me quemaba, de arrastrar las telas donde vaciar aceitunas por la tierra, de que hiciera frío, calor, incluso lluvia, de tragar polvo, de que me salieran ampollas, callos, moratones en las uñas de los pies. Pero ¿y qué? lo conseguí. Y me siento orgullosa de haberlo conseguido, contra todo pronóstico. Y pensando en mis cosas, pasaban las seis horas o casi siete, en algunos casos, y volvía a mi coche. Y conducía a casa. Y aparcaba. Y subía a casa y me duchaba y me tendía a descansar o comía, sabiéndome capaz de todo, serena, satisfecha (todo el mundo debería sentirse así, quizás debería ser un Derecho Básico Universal. Ojalá). Normalmente almorzaba en la terraza, a excepción de aquellos días de frío que sólo vinieron a dar un susto en medio del verano que se abría en este otoño. Porque desde esa terraza puedo ver la sierra y las nubes que pasan paseando sobre ella. Por la noche, cuando sentada fuera miraba las estrellas, que alumbraban las casas silenciosas de esas personas silenciosas, pensaba en cómo esas lucecitas blancas quizás ya no existían, pero qué belleza tan grande ofrecían incluso después de haber muerto para siempre.
Me gustaba ir paseando a los sitios, a excepción de mis viajes al Mercadona. Porque siempre iba a por una cosa o dos. Y siempre acababa saliendo con una bolsa de cosas que sin llegar a ser caprichos, no eran del todo necesarias, pero sentía merecerme por el esfuerzo diario. Y andando, podía cubrir las distancias que me separaban de cualquier punto en el pueblo, aunque las calles empedradas estén llenas de cuestas. La Farmacia, la casa de Angelita, el supermercado San Enrique (donde iba sólo a comprar molletes de Ecija). 

Me quedo con el olor a canela, a almendras, a azúcar de sus calles. Creo que es lo primero que pensé, que este pueblo atraía con olores a viajeros perdidos. En el fondo, creo que no estaba demasiado alejada de la realidad, yo era una de esos viajeros extraviados, que buscaban su lugar, que buscaban sosiego y alimento para el alma, más que para el cuerpo. Encontré ese alimento en lo alto del Cerro, en la imagen de las montañas y el atardecer en mi terraza, en dormir temprano y levantarme temprano para llevar a cabo la obligación que no se podía posponer. Yo encontré sosiego en el aire puro, en la calma, en la naturaleza, en echar de menos por ausencia y no por necesidad. Yo encontré sosiego cuando me encontré, cuando me supe autosuficiente, cuando me supe capaz de hacer eso que (casi) todos me dijeron que no podía hacer. Porque ahora sé que soy capaz de cualquier cosa, ahora sé que la fortaleza se encuentra cuando te enfrentas a las cosas que te dan temor y las superas. 

A sus calles empedradas, la luz limpia de sus estrellas, a la paz de lo más alto del Cerro, al olor de sus calles: gracias por acogerme.

martes, 14 de octubre de 2014

Estepa

Fuera llueve, a ratos. Y, a veces, sale el sol.
Yo debería haber pasado la mañana trabajando, pero he estado tirada en el sofá, una vez he acabado de hacer alguna que otra cosilla que tenía pendiente por casa. Y echo de menos la actividad, pero en este tipo de trabajos, el tiempo manda.
Y lo cierto, es que he comenzado a trabajar. Sí ¿no suena genial? Estoy trabajando, después de más de un año dependiendo de trabajos freelance para compañías extranjeras que pagaban a sueldo nacional (del suyo, claro).
Y llevo estas casi dos semanas queriendo escribir y daros (a quien sea que sea ese "os") la buenísima noticia. Y aunque tocó mudar la residencia a 130 kms de casa, el trabajo era una tarea pendiente durante demasiado tiempo como para aplazarla más.
Aquí las cosas son diferente. Este pueblo, con esencia de pueblo, conserva esa tranquilidad tan característica de la sierra.

(Incompleto)

31 años (y casi tres meses)


Ayer, 19 de julio (o, antes de ayer, 19 de julio) cumplí 31 años.
Ahora me arrepiento de no haber hecho ninguna foto que permitiera la inmortalidad de aquel momento. ¿Pero cuál de todos aquellos transcurridos durante las 24 horas que duró, podría haber sido el "momento ideal"?

La idea que predomina en mi cabeza es que fue, con seguridad, uno de los mejores cumpleaños que he tenido.
Y, como hago cada 19 de julio y cada 31 de diciembre - aunque en los dos últimos, lo haya obviado - suelo hacer una lista de aquellas metas a realizar durante los siguientes 12 meses. Y me preocupa, los 32 ya suenan como una cifra a tratar con respeto. Por lo tanto, lo mejor en este caso es no ser pretencioso y recuririr sólo a metas básicas altas o metas no-tan-básicas pero de dificultad baja. Así, señoras y señores, no nos enfrentaremos a tantos dilemas. 
Ya se sabe lo que dicen "quien mucho abarca, poco aprieta".
And the winners are...

1.- Encontrar trabajo (para ahorrar).
2.- Ponerme en forma (para vivir más).
3.- Cuidar a las personas que me importan (sacando ratitos y dedicándoselos a quienes lo merezcan).
4.- Priorizar personas, emociones (...).
5.- Retomar mis clases de danza (persiguiendo así esos ratitos de felicidad).
6.- Cantar, reír, saltar más a menudo (o sea, disfrutar).
7.- Ver más cine, leer más, ir algún día al teatro (que la cultura sea siempre un básico).

Esto es algo que escribí hace ya algunos meses y que, sin duda alguna, lleva demasiado tiempo ya en el tintero. En un año en el que parezco estar cumpliendo todos mis propósitos, tener un buen cumpleaños no podía ser menos. Tuve una primera felicitación muy especial recién entrada la medianoche, almorcé con mis abuelos y mi tía, recibí algún que otro lametón de Murphy, regalitos, por la noche vinieron los Amigos de verdad (aunque alguno se me quedó en el camino), cenamos en La Choza (Bormujos) y luego fuimos a casa a seguir celebrando, comer tarta de Kinder Bueno y charlar y reír hasta las tantas.
¿Qué más se puede pedir?

Al final madurar es eso, darle menos importancia a algunas cosas y disfrutar con las personas que son importantes para ti. Menos bombo y platillo y más risas y abrazos. Y aunque yo siga dándole tanta importancia a la celebración de la vida cada año, soy consciente de que las cosas irán cambiando según pasen los años. Pero me da igual, porque al final, lo que importa, lo que realmente importa es hacer de un día normal, la excusa perfecta para sentirse querido, para estar con todas esas personas que hacen de tu vida un lugar especial para vivir.

A todos aquellos que vinieron, aunque sea con retraso: me alegro mucho de haber compartido ese día tan especial con todos vosotros. Todos y cada uno. Os espero el 19 de Julio de 2015.



Películas de Septiembre

1.- La Gran Familia Española (2013)
2.- Casi Perfecta (Girl Most Likely, 2012)
3.- El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook, 2012)
4.- Como todas las mañanas (2013)
5.- Caníbal (2013)
6.- La vida secreta de Walter Mitty (The Secret Life of Walter Mitty, 2013)
7.- The Possession 'el Origen del Mal' - (The Possession, 2012)
8.- Grupo 7 (2012)
9.- Un lugar para soñar (We Bought a Zoo, 2011)
10.- Un Dios salvaje (Carnage, 2011)
11.- La Bicicleta Verde (Wadjda, 2012)
12.- París a toda costa (Paris à tout prix, 2013)
13.- Freakdog (Freakdog, 2008)
14.- Seis puntos sobre Emma (2011)
15.- Hijo de Caín (Fill de Caín, 2013)
16.- Maktub (2011)
17.- La Vida Inesperada (2013)
18.- César debe morir (Cesare deve morire, 2012)
19.-  El cuerpo (2012)
20.- Atrapados en Chernóbil (Chernobyl Diaries, 2012)
21.- La Herida (2013)
22.- Verbo (2011)
23.- Séptimo (2013)
24.- No habrá Paz para los malvados (2011)
25.- Más Allá de los Sueños (What Dreams May Come, 1998)
26.- La Coartada (The Alibi, 2006)

viernes, 3 de octubre de 2014

En los deseos y las carencias

Nunca aceptarás que alguna vez estuviste celoso.
Y así es como quiero comenzar esto, sin tener ni idea de cómo he de acabarlo.
Imagino que es como todo en la vida, sabes cómo empiezan, pero no cómo terminan.
Quiero poder leerte, eso es algo que sin lugar a dudas,
-ni siquiera una de esas pequeñitas que se cuelan a escondidas- me gustaría.
Quiero poder leerte, pero no eres el tipo de personas a quienes les guste tal tarea.
Una pena. Se puede saber mucho de una persona que escribe
por cómo escribe más que por lo que escribe.
Y yo quizás nunca haya logrado conocerte. Saber cómo eres, saber qué quieres.
Yo, sin embargo, no puedo vivir sin hacerlo, sin escribir, sin derramarme en las palabras
que siempre sonarán en las voces de otros. O quizás sea una voz en off.
Quizás con el tiempo, ni siquiera seas capaz de recordar cómo sonaba
mi voz, mi risa, mi ironía.
Y porque no puedo vivir sin escribir (necesidad vital, le llaman)
últimamente hay menos vida en mis días y más agonía en mis sueños.
Creo que por eso, todo este tiempo que he estado sin escribir,
no he acabado de despertar del letargo y andaba como dormida entre sábanas
que ni siquiera me pertenecían
(si alguna vez has soñado conmigo y no sabes por qué,
probablemente sólo iba buscando mi camino de vuelta a casa).
Pero niegas la posibilidad
(y ahora que digo eso, no sé si me refiero a estar celoso o a escribir),
porque no te sale, porque lo que provoca la necesidad
es a menudo la ausencia. Y yo no he sabido ausentarme de ti.
Pero aún peor, he insistido con cabezonería en estar presente,
incluso cuando estaba ausente. Porque lo estaba, para mí más que para nadie.
Y sigo queriendo decir que nunca aceptarás tantas, tantas cosas
que siempre estuvieron tan claras para mí.
Y como enumerar es algo que guardo para la intimidad,
sólo te diré que había más que un puñado de cosas que quería hacer contigo.
Con ese tigo que alguna vez estuvo celoso. Con ese tigo cuya existencia niegas.
Sin embargo, con o sin él, contigo o sin ti,
ha saltado la chispa (tan sólo una) que hiciera fuego
y consiguiera hacerme volver, aunque fuera un instante a la versión más pura de mí,
que soy yo misma cuando soy capaz de escribir.

Nunca aceptarás que alguna vez estuviste celoso.
Y yo siempre, siempre, desearé poder leerte (saber cómo eres, conocerte).
Pero en los deseos y las carencias está la chispa de la vida.
Y por eso, yo, en la escritura, encuentro alivio, catarsis, serenidad.


Empezar a buscar

Y entonces dejas de esperar y comienzas a buscar.
Pero no buscas en bancos de parque, supermercados ni películas en grandes pantallas de cine.
Empiezas a buscar (respuestas) a preguntas que siempre te dieron miedo
y encuentras alivio en enfrentarte al miedo que te carcomía.
Porque al final, hay heridas que sólo sanan de esa manera, aunque escueza, aunque sangre.

martes, 23 de septiembre de 2014

Duerme, pequeño

Hoy emprendiste tu último vuelo, amigo mío. No sé hacia donde, nunca me han quedado claro los asuntos relacionados con todo aquello que se esconde detrás de la vida. Sin embargo, me gusta pensar en un inmenso cielo azul, donde siempre es de día y siempre brilla el sol. Creo que ese lugar te gustaría, así que espero de corazón que estés allí.

Hoy, ahora mismo, aún soy incapaz de contener las lágrimas que me provocan tu ausencia. Supongo que no esperaba que llegara tan pronto, ojalá hubieras podido quedarte un poco más conmigo. Pero no puedes resultarme indiferente (qué odioso sería eso después de todos los ratitos que pasamos juntos). Recuerdo cuando te asomabas a mi fuente de ensalada para robarme lechuga o granitos de maíz. O cuando dormiste ocho meses en el hueco de mi cuello sobre la almohada. O cuando eras el único de los seis inseparables, que contestaba a mis sonidos con aquel silbido que sólo tú y yo compartíamos. O cuando siempre salías volando a mi hombro cuando yo me iba de la habitación. Fuimos inseparables durante mucho tiempo ¿verdad?

Estos 29 meses permanecerán en mi memoria como uno de mis mayores tesoros.
Eres irreemplazable. Yo siempre supe que no había ningún otro como tú.

Buenas noches, Zoe.
Duerme, pequeñito.
Y atraviesa el cielo con tus alas de colores.
Ojalá seas feliz por siempre.




Zoe 18.Abril.2012 - 23. Septiembre. 2014

P.D. Te llevas contigo un trocito de mí. Porque contigo aprendí el significado de lealtad y cariño incondicional.



lunes, 8 de septiembre de 2014

Películas Febrero - Agosto

1.- Las brujas de Zugarramundi (2013)
2.- El lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, 2013)
3.- 300: El Origen de un Imperio (300: Rise of an Empire, 2014)
4.- Dallas Buyer Club (2013)
5.- The Fall. El Sueño de Alexandria (The Fall, 2006)
6.- Carmina y Amén (2014)
7.- Capitán América: El Primer Vengador (Captain America: the First Avenger, 2011)
8.- Capitán América: El Soldado de Invierno (Captain America: the Winter Soldier, 2014)
9.- X-Men (2000)
10.- X-Men 2 (X2, 2003)
11.- X-Men: La Decisión Final (X-Men: The Last Stand, 2006)
12.- X-Men: Primera Generación (X-Men: First Class, 2011)
13.- X-Men: Días del Futuro Pasado (X-Men: Days of Future Past, 2014)
14.- Maléfica (Maleficent, 2014)
15.- El gran hotel Budapest (The Grand Budapest Hotel, 2014)
16.- 8 Apellidos Vascos (2014)
17.- El Caso Slevin (Lucky Number Slevin, 2006)
18.- El Cielo es Real (Heaven is For Real, 2014)
19.- El Avispón Verde (The Green Hornet, 2011)
20.- Watchmen (2009)
21.- Fin (2012)
22.- El Inventario del Doctor Parnassus (The Imaginarium of Doctor Parnassus, 2009)

domingo, 7 de septiembre de 2014

Hashtags

Anoche se acostó alguien.
Hoy ha despertado otra #persona.
Que ha dormido hasta tarde,
ha desayunado sin prisas
(#tostadademantequillaymermeladadearándanos)
Se ha echado tinte lila (#hotpurplebaby),
recortado el flequillo,
manicura, pedicura (#wildthing de #RARE),
cejas (#pinzascebra), cera tibia,
silk-epil en las piernas
y una de sus comidas preferidas
(#arrozblancocontomate y #heladodenataychocolate).
Una película tras otra
(#unlugarparasoñar, #unDiossalvaje, #wajda)
ganas de hacer cosas nuevas.
ganas de dejar atrás el anclaje a la tristeza,
de recomenzar las cosas que dejé a medias,
de pasar página, de desinfectar heridas echando fuera el veneno
dejar que cierren, sacar espinitas clavadas,
besar donde duele (#sanasanaculitoderana).

Y aunque me cueste escribir esto
y no acabe de tener sentido,
y me despiste intermitentemente
pensando en todas esas cosas que siempre consiguen tregua,
escribir es lo que da el sentido de por sí.
¡Me he echado tanto de menos!
Comienza el trabajo duro para sacar los pies del barro,
encontrar mi camino de baldosas amarillas
y regresar al #hogar que es un alma en paz.

He vuelto, creo. No estoy aquí del todo, pero intento regresar, perdida en el camino como me encuentro, sabiendo sin embargo a donde quiero llegar. Todos estos meses de ausencia, todos estos meses de vacío en los que no he sido capaz de escribir tres letras seguidas, han pasado factura. Y hoy me he obligado a escribir esto, sabiendo que aún no estoy preparada para escribir por el impulso del amor a la escritura, por la catarsis y el alivio que me provoca, sabiendo que mi única terapia para conservar la cordura se encuentra al final de mis brazos, en este blog, en un cuaderno, en un papel cualquiera. Aún no me salen las palabras a borbotones, aún no se ha vuelto incontrolable. Pero supongo que para notar el cosquilleo de las burbujas bajo la nariz, primero hay que abrir la lata. 


martes, 19 de agosto de 2014

Aunque, en realidad, no lo hago

Escribo.
Aunque en realidad, no lo hago.
Junto letras en palabras, acentúo, tildo, puntuo.
Pero no lo siento.
Parece que una parte de mí,
- algo oscuro y malicioso en mi interior -
ha decidido que no debo volver a escribir.
Jamás.
Quizás sea el momento de perder la cordura
que orgullosamente poseía
en este mundo de locos.
Sé que en alguna parte,
dentro de mí
- quizás luchando contra lo oscuro y malicioso -
se haya esa otra parte de mí,
la que ha llenado esto de cosas reales todos estos años.

Pero es que todo esto suena TAN falso.
Que temo contaminar lo más puro que poseo.
Vuelvo a correr el telón.

miércoles, 16 de julio de 2014

"Try" - Colbie Caillat


Canciones que hablan de autoaceptación
autoconciencia, 
confianza,
autoestima,
felicidad.
Y cada vez que la escucho,
consiguen tocarme por dentro,
como si algo pequeñito se rompiera y me liberara
y me hace sonreír y me emociona,
todo a la vez.

miércoles, 9 de julio de 2014

Asco

Esta noche, como cada noche desde hace años, Ghaza llora la muerte de sus hijos.
Esta noche, como tantas otras, niños, ancianos, mujeres y hombres han muerto por el único "crimen" de ser palestinos. La impunidad de Israel y la doble moral de Occidente me da asco.

Esta noche, mientras se disputaba el final del mundial Brasil-Alemania, una familia palestina al completo ha muerto, ni uno de ellos de muerte natural. Pero la muerte les ha salido al paso, sin otro crimen el suyo, que el de ser palestinos. Pero a nadie les importa la pérdida de esas vidas, porque ninguno de ellos era uno de esos tres adolescentes israelíes. Eran niños palestinos, pero su sangre es mucho más barata a los ojos del mundo... tanto que ni se molestan ya en mirar hacia otro lado, incómodos. Directamente, ignoran el hecho de que una de las mayores potencias militares del mundo masacra, impune ante nuestros ojos, a un pueblo castigado y sin armas ni medios para defenderse.
Esto, señores, no es una guerra.
Esto es una masacre, un genocidio, el intento de exterminar al pueblo palestino.

Yo sólo puedo decir que...
La doble moral con que valoramos la sangre derramada de inocentes según su procedencia
me da asco.
Mucho asco.

domingo, 15 de junio de 2014

No quiere salir

Escribir se me antoja lejano.
¿Será verdad que la gente cambia?
¿será posible que he perdido lo único que me hacía... especial?

Daría cualquier cosa por poder hacerlo, vaciando como antes el torrente de aquello sin nombre que se apoderaba de mí en los días malos. Creo que me está carcomiendo por dentro. Y no quiere salir.

martes, 3 de junio de 2014

Fue Entonces

Llego tarde.
Llego tarde a mi vida.
Llego tarde a mi vida, sin ti.
Y no tengo reloj y no sé cuánto hace que esto ocurre.

Pero es desde entonces, cuando todo se torció, que yo ya no puedo... ni sé... ni quiero escribir. Porque ahora escribo a la nada, una nada que ya no contesta a mis ecos. Una nada que como nada, resulta insipida, sorda, muda, intangible, transparente y oscura toda ella. Y la odio. Porque está vacía. Tanto como yo.
Pero es desde entonces, que no sé si utilizar el "yo" o el "no" antecediendo el "quiero volver a verte".
No sé cuándo fue, pero fue entonces. Fue entonces.


lunes, 5 de mayo de 2014

domingo, 30 de marzo de 2014

Vacaciones

Creo que he perdido...
...las ganas...
...la habilidad...
...la aptitud...
...la inspiración...
para escribir.

¿Y ahora? 
¿Ahora qué?

(Blog cerrado temporalmente,
por las falta de ganas, de habilidad, de aptitud y de inspiración
para escribir de manera que al hacerlo, me sanen las palabras).


sábado, 22 de marzo de 2014

La arena del reloj

Se me han gastado las ganas,
derramado la arena del reloj
y olvidado, cada noche,
por qué es que era mejor luchar
que dejarte ir.

miércoles, 12 de marzo de 2014

285 días

Diez días.
Han pasado diez días.
Días días en los que no he escrito nada, ni una coma, ni un punto. Ni siquiera, puntos suspensivos, pues esos, supongo, prefiero guardarlos para la vida real.
Dos semanas.
Justo dos semanas de aquel miércoles.
A dos semanas y dos meses de aquel jueves que precedió a la primera risa.
Y han sido éstas dos semanas en las que no he dejado de escribir con miradas en el aire, tras unos párpados que queriendo dormir, no lo consiguieron. Y han sido ellas las ideas, palabras, argumentos y teorías cobijados que, en estas dos semanas, no han visto el frío. El gris del cielo sin sol. El sol sin gris. Sus rayos. La lluvia. La luna de día. El rosado que antecede el gris (del cielo sin sol y del sol sin luz, ni tan siquiera gris). Ni tampoco la luz del atardecer, que retrasándose en el tiempo, nos ha pillado juntos.

Y en ese tiempo, en estas dos semanas, he nadado frente a ti, sin agua,
nos hemos mirado, viéndonos, ganándonos a medias las batallas de miradas sin risa (ganando a medias, por compartir esas risas).
Y hemos reído. Y hemos llorado. Y hemos mantenido la tensión por las ganas de besarnos.
Queriendo ambos, pero necesitando la saliva para larmenos las heridas causadas 
(algunas con hechos, otras con palabras)
Ni tan siquiera hacía falta nada más que unos cacahuetes. En nuestra mesa.
Sentarse en otra mesa, se siente un poco como una traición a aquellas dos personitas cabezotas.
Y hemos elegido juntos chocolates, perfúmenes, comida para mascotas y Montaditos.
Y te he contado secretos. Y yo me he convertido en el tuyo.
Y seguimos haciendo planes que engrosan una lista nunca menguante. Y siempre creciente.
Y seguimos poniendo fechas. Y seguimos pasando tanto tiempo juntos como nos lo permiten nuestras obligaciones, nuestros horarios o, sencillamente, la necesidad lógica de descansar.

Y, en todo este tiempo, he querido apartarte.
Y ojalá hubiera podido apartarte, así como odiarte, arrepentirme de todo y alejarte de mí, mientras aún estaba a tiempo, mientras aún se vislumbraba como una posibilidad real.
Sin embargo, ni siquiera he sido capaz de dejar de verte.
Y tengo miedo de no ser capaz en tiempos venideros de llevar a cabo todos mis planes, hurdidos en la oscuridad que me queda dentro, cuando no andas cerca. O cuando la llama comienza a tililar.
Por eso, por eso me gusta tenerte cerca, porque no quiero que la oscuridad sea tan absoluta que decida romper con todo, dejarte atrás, dejando atrás contigo las ilusiones que tenía depositadas en este año.
¿Cómo sobreviviría entonces los siguientes 285 días?




La Innovación de la Soledad

jueves, 6 de marzo de 2014

No quiero

No quiero.
No quiero hacer más planes
de parques, de cines, de cenas pendientes.
No quiero más llamadas a las tantas,
ni que me despiertes de madrugada.
No quiero más sorpresas,
ni más secretos desvelados.
No quiero tus intentos de besarme,
ni quiero las ganas de besarte.
No quiero planes de futuro,
aunque se aleje apenas unos días en el tiempo,
ni planes de presente,
ni planes de pasado, para nuestro Universo paralelo.
Ya no quiero una historia contigo,
ni siquiera una historia, a secas.
Sólo quiero un café a media tarde
o una cerveza una noche de verano,
sin promesas, sin medias verdades.
Esto acaba aquí
sin punto de partida,
sin punto de guardado
y sin más vidas adicionales
para empezar de cero.
Esta es la vida real
y yo no creo en segundas oportunidades,
en segundas partes, en secuelas.
Yo no creo.
Ya no creo.
Ya no.

Se acabó.

domingo, 2 de marzo de 2014

Qué bien sienta

Qué bien sienta que lo primero que veas al abrir los ojos sea el azul del cielo a través de las cortinas. Hoy toca trabajar un poquito aunque mi mente fantaseará con barbacoas de carne al sol, bajo la leve brisa que parece mover las hojas hoy. Ya es casi, casi, casi primavera. 19 días tan sólo me separan de ella, antesala como es del verano, sobre la que construyo mis sueños de futuro a medio plazo.

sábado, 1 de marzo de 2014

Un abrazo

"La duración media de un abrazo entre dos personas es de 3 segundos. Pero los investigadores han descubierto algo fantástico. Cuando un abrazo dura 20 segundos, se produce un efecto terapéutico sobre el cuerpo y la mente. La razón es que un abrazo sincero produce una hormona llamada “oxitocina”, también conocida como la hormona del amor. Esta sustancia tiene muchos beneficios en nuestra salud física y mental, nos ayuda, entre otras cosas, para relajarse, para sentirse seguro y calmar nuestros temores y la ansiedad. Este maravilloso tranquilizante se ofrece de forma gratuita cada vez que tenemos a una persona en nuestros brazos, que acunamos a un niño, que acariciamos un perro o un gato, que estamos bailando con nuestra pareja, cuanto más nos acercamos a alguien o simplemente sostenemos los hombros de un amigo." 


Texto tomado de un texto de Facebook,
autor desconocido




Marzo


Y Febrero queda, por fin, atrás...

viernes, 28 de febrero de 2014

Crueles

La estufa me calienta las plantas de los pies.
Estoy tumbada en el sofá, el portátil en el regazo.
Llevo puesta mi sudadera azul de emoticonos y el gorro me recoge el cabello.
Y entonces, recuerdo, te recuerdo, frente a la puerta de tu coche, aparcados frente al Chino Gigante, justo antes de entrar a buscar moldes. El 15 de febrero de 2014. Ahora, todo se me antoja una nebulosa de algo que nunca llegó a pasar. Quizás nuestros momentos vividos no sean más que los sueños de dos desconocidos, que nos eligieron como títeres para escribir con nosotros la historia que les hubiese gustado vivir y no pudieron, por alguna razón.

En cuyo caso, qué cruel me parecerían ambos.
Qué crueles.

Game Over

Dolor de Cabeza

Son días extraños. Un poco más de lo normal, creo. La verdad es que hace ya mucho tiempo que no me sentía así. Supongo que años, aunque a mí me parezcan... siglos... Y el dolor de cabeza constante -supongo que producido por la falta de azúcares (y la falta de ti)- sólo disminuye a fuerza de Ibuprofenos 600 que caen sobre estómagos en semi-ayunas. Entonces llega el malestar estomacal. Y la próxima vez intento forzar el estómago comiendo algo para evitar el malestar de los químicos. Y comer sin hambre, me da fatiga. Y hay que elegir cuál de los tres males es menos malo, elegir con cuál quedarme.

O quizás lo que me produzca dolor de cabeza es que he dejado de creer. De creer en ti, de creerte. Y por eso, ya no creo en nosotros. Y casi, casi, creo un poquito menos en mí. Aún no me creo que todo haya tomado este camino, áun no sé en qué momento tus ojos dejaron de verme. Fue entonces cuando mi incredulidad y mi decepción se llevaron lo que sentía por ti (todo excepto el dolor). Y ahora te veo, escucho tu voz, veo tus fotos... y no sé quién eres y qué haces aquí. Me suenas, te pareces a alguien a quien creí conocer, pero que se marchó hace ya muchos días (que parecen siglos). O quizás, nunca existió. Quizás esas miradas, esos suspiros, esas sonrisas fueron sólo el telón de fondo de este teatro de la que no fui la única espectadora. Y he empezado a odiar los cacahuetes, los cafés con leche, las pestañas a las que pides deseos que nunca se cumplen, las agendas y sus secretos, el color turquesa en ondas, los textos que hablan de ti, los serranitos, Porzuna, el tequila rosa, el IKEA, las estrellas desde el mirador, mi mantita para el frío, las maratones de cine, las brújulas marcando el norte, los aparcamientos del parque y los pasillos del chino gigante.

Pero sobre todo, odio - y me duele - profundamente darme cuenta que he sido una idiota.
No debí creer que la gente cambiaba. Casi nadie lo hace. Por más que nos esforcemos en pasar la misma página una y otra y otra y otra vez. Al final, la tinta de esa la página, de tanto tocarla, se nos queda adherida a los dedos y toquemos lo que toquemos, vamos manchando de letras.
Y, mientras el dolor pasa y consigo olvidar que formabas parte de mi vida, de mis proyectos y de mis ganas de comerme la vida, de hacer bombones, de enfrentarme al pánico de las agujas de tatuar, de ir a Cádiz y Granada, de ganarte en los juegos de cartas, de hacer apuestas, de planear cumpleaños, primaveras, veranos y otoños... mientras todo eso ocurre, yo seguiré buscando la canción perfecta que consiga decir lo que parezco incapaz de articular. Porque sigo siendo aquella mariposa, pero esta vez... esta vez he de luchar contra el fuego que me quemaría hasta volverme cenizas.

"Ojalá pudiera volver a verte, ojalá hubiera podido despedirme de ti" 

jueves, 27 de febrero de 2014

"El café de los corazones rotos"

"Mi madre solía decir que el amor nunca se malgasta, aunque no te lo devuelvan en la misma medida que mereces o deseas.
- Déjalo salir a raudales - decía -. Abre tu corazón y no tengas miedo de que te lo rompan. Los corazones rotos se curan. Los corazones protegidos acaban convertidos en piedra." 

"El café de los corazones rotos" - Penelope Stokes.

lunes, 24 de febrero de 2014

La chispa

Ya no soy tu Siempre.
Ahora soy, con suerte, tu A veces.
Pero podría ser incluso peor
(aunque ahora mismo, no se me ocurre cómo).
Porque tus ojos me miran sin verme.
Porque tus sonrisas se espacian cada vez más.
Porque ya no se nos pasa el tiempo volando.
Porque ya, ni siquiera nuestra conjugación
hace que seamos capaces de olvidarmos del resto del mundo.
Dentro de mí nunca se apagó la chispa,
aunque momentáneamente dejara de brillar.
No puedo decir lo mismo, sin embargo,
de la chispa que brillaba entre los dos.
Me di cuenta que se ahogó, falta de aire
el mismo día en que intenté recordar
cuándo había sido la última vez que apareciste,
por sorpresa, en mis días,
que me diste un beso furtivo en la mejilla
o que ordenaste con tus dedos los pelitos de mis cejas
y... no fui capaz.

miércoles, 19 de febrero de 2014

No es lo que tenía pensado

Media hora sobrepasa la medianoche. Como la espuma del café que rebasa la taza inesperadamente. Esa que se recoge con la cuchara y sabe dulce. Al contraste de lo amargo, lo poco dulce incluso empalaga. El cabello cae despeinado sobre mis hombros, pero decido dibujar el contorno de mi cabeza, sujetándolos - incluso a los más alborotados - dentro de una gomilla. A mi derecha, el libro electrónico, con su salvapantallas gris de lo que cabe entender son - irónicamente - lápices de colores, parece recordarme que "Jesús me quiere" (David Safier) espera, pacientemente, en el 37%. Y yo pienso que eso sea probablemente más que un solitario grano de arena, me da igual de la playa a la que pertenezca e incluso, su color y textura. Porque hoy, justo antes de que un gran nubarrón tapara momentáneamente el sol, algunos mares y sus costas, se secaron un poquito.
Y, mientras escribo, me doy cuenta que no pensaba escribir hoy.
Porque el portátil descansaba resignado a la indiferencia temporal. Pero entonces una canción ha saltado en mi cabeza y he tenido que buscarla y escucharla y escucharla y volverla a escuchar. Y, de pronto me he dado cuenta que si bien ninguna de esas canciones son mías, durante un momento me pertenecen. Durante un instante, soy yo la que las canta en los escenarios.
Y mientras escucho las canciones a media voz de Andrés S., acepto tu reto leído entre líneas, escondido en esas palabras que resuenan en mi cabeza, aunque tú me las dijeras sin voz, aunque me las dijeras en silencio. Tienes razón: ya sé lo que tengo que hacer.


lunes, 10 de febrero de 2014

Películas de Enero

1.- Carmina o Revienta (2012)
2.- El Hobbit, un Viaje Inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey, 2012)
3.- El Hobbit: la Desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug, 2013)
4.- Promoción Fantasma (2012)
5.- Doce Años de Esclavitud (12 Years a Slave, 2013)
6.- Django desencadenado (Django Unchained, 2012)
7.- In Time (2011)
8.- Número 9 (9, 2009)
9.- Si yo Fuera Rico (Ah! Si j'étais riche, 2002)
10.- Vals con Bashir (Waltz with Bashir)

domingo, 9 de febrero de 2014

Un grano de arena

"Siempre he presupuesto - y comprobado en los peores momentos - el poder sanador de la escritura. Y pasan los días y, sin embargo, no encuentro nada que decir, nada que añadir a la extensa lista ya de cosas que he dicho, mas ni siquiera la mitad de las que quedan por decir. Pero no sé como retomar la pluma que entinta a través del mecánico teclear de mis huellas." (19 de enero)

Fuera llueve, la lluvia golpeando con furia los cristales de mi ventana, el viento arremolinado queriendo entrar, moviendo triunfal las cortinas. A través de las ventanas. A través de la persiana. He vuelto a casa, feliz de que a la semana apenas le queden dos horas de vida. Temiendo que la que viene, sin embargo, sea peor -aunque ésta ha dejado el listón alto.
Quizás no debería haberme bajado del coche.
Quizás debería haber mirado hacia atrás.
Quizás debería haber silenciado mis pensamientos o elegir otras palabras, yo que sé.
Quizás debería haberte pedido que te quedaras, un rato más.
Sin embargo, tu "adiós" dejaba poco margen de interpretación a tu deseo de no estar allí.
O mejor dicho, de no estar conmigo.
Y, siendo justos, tampoco tengo claro cómo me sentía estando allí.
O mejor dicho, como me sentía estando contigo

Supongo que, a veces, las palabras son insuficientes, cobardes testimonios de una situación que necesita algo más. Porque si no se tiene la llave, en el fondo da igual cuántas vueltas le des a la caja,
intentando abrirla. No sirven ganzúas, tarjetas, radiografías ni horquillas. 
Supongo que me da miedo que mi nunca se convierta en mi a veces.
Supongo que me da miedo que tu siempre se convierta en tu a menudo.
O, peor aún, en tu de vez en cuando.
Y suponiendo, me quedaré dormida, intentando borrar de mi memoria tu ausencia,
intentando borrar de mi mente la idea de que para solucionar los rozones causales
quizás no sea suficiente un grano de arena.


sábado, 8 de febrero de 2014

Carita de idiota

Esta noche,
que no te tengo cerca,
beber a morro
de mi reusada botella de agua
de la que bebiste
hace tan sólo unas horas,
será lo más cerca
que esté de tus labios.
Esos que ahora
echo tan terriblemente
en falta.
Porque me sigues
debiendo besos.
Besos que,
cuando caen en el estómago
protegidos por el agua,
hacen cosquillitas
al navegar
y dejan carita
de idiota.
Lo cierto es que
quiero tener cara de idiota.
Echo de menos
tener cara de idiota.
Pero sólo
idiota si me besas.
Y no me importa.
Creo que empiezo a entender
a Marwan y su Carita de tonto.


lunes, 3 de febrero de 2014

Mi Nunca

Yo, tu siempre.
Tú, mi nunca.

La ciudad más bonita del mundo

Sólo hay algo peor que la indiferencia.
Y es la incertidumbre. La incertidumbre prolongada. La incertidumbre que salta sobre tu estómago y apenas te deja coger aire, cuando necesitas suspirar para aliviar la angustia que te va llenando de negro por dentro.
Para la incertidumbre, a veces, sólo queda la espera.
Para curar la incertidumbre, a veces, sólo queda la acción.

Hacer algo.
Hacer cualquier cosa.
Hacer el cambio.
Dejar la zona de confort.
Lanzarse al vacío.
Sin paracaídas.

Y echaré tantas cosas de menos.
Muchas más, cuando sabes que no volverás a saborearlas, tocarlas, mirarlas durante un largo periodo de tiempo. Más, cuando se está lejos y el tiempo parece chicle que se empeña en unir un momento a otro, sin dejar una pausa, un momento, un instante para pensar en todo aquello que se queda atrás.

Echaré de menos tus tardes de verano y tus noches. Y tus mañanas, también.
Echaré de menos los ratitos de playa en tus costas.
Echaré de menos conducir, sin prisa, con el volante a la izquierda por el carril de la derecha.
Echaré de menos tus tortillas de patatas, tus croquetas, tus aliños y tus meriendas "sorpresa" en Sanlúcar.
Echaré de menos a Zoe y Nube. Y sus constantes piares quejosos. Alegres. Remarcando su presencia.
Echaré de menos los farolillos, los gofres, el alvero y los lunares.
Echaré de menos el puente de Triana que siempre veo mientras paso en el autobús.
Echaré de menos volver a casa al final del día. Mis cosas a mano. El olor del detergente.
Echaré de menos Mercadona, los Cacahuetes, la Choza y su tarta de queso.
Echaré de menos cumplir todos los planes que me esperaban para llenar de luz mis días en tus calles.
Echaré de menos los abrazos cálidos, las fotos de dos y las charlitas en el coche.
Pero, sobre todo, echaré de menos estar en casa, sentirme en casa, en mi hogar en la ciudad más bonita del mundo.

jueves, 30 de enero de 2014

"Amanecer" - Paco Chorobo



Porque esta canción siempre tendrá un significado muy especial para mí, 
siendo -como es- un fragmento en el universo continuo del tiempo,
un conjunto de instantes que quisiera preservar por siempre en mi memoria.
Gracias Paco, por todo.

Cacahuetes

Cacahuetes tostados.
Cacachuetes crudos.
Cacahuetes pelados.
Cacachuetes sin pelar.
Cacahuetes secos.
Cacahuetes sin recoger.
Cacahuetes con miel.
Cacahuetes con chocolate.
Cacahuetes con chocolate (y colorantes).
Cacahuetes en crema.
Cacahuetes con Coca-Cola Light.
Cacahuetes en cursiva.
Cacahuetes en negrita.
Cacahuetes de aperitivo.
Cacahuetes a media mañana.
Cacahuetes a secas.
(Posts de) Cacahuetes con retraso.
Cacahuetes contigo.
Cacahuetes de 29 formas diferentes.

lunes, 27 de enero de 2014

Día (...) de las Víctimas del Holocausto


El Holocausto, afortunadamente, acabó hace décadas
(aunque nunca debería haber pasado).
El Genocidio del pueblo palestino sigue ocurriendo a día de hoy.
No nos olvidemos de los que no tienen voz, para alzarla y contar las atrocidades que se siguen cometiendo.


Tinieblas

Hay fuegos que no brillan sino en la oscuridad.
No maldigas, por ello, a la luz,
que te mantiene lejos de las tinieblas que te dan calor.

A veces, hay que elegir.
A veces, hay que inclinar la balanza,
aunque sea hacia el lado erróneo.
(Nota: en seguir los instintos, no hay error)

Indiferencia


"Lo contrario al amor no es el odio sino la indiferencia.
Lo contrario al arte no es la fealdad, es la indiferencia.
Lo contrario a la fe no es la heregía, es la indiferencia.
Y lo contrario a la vida no es la muerte,
es la indiferencia."

- Elie Wiesel

domingo, 26 de enero de 2014

Aviones fugaces

Hoy, cuando iba en el coche y he mirado por la ventana, he visto la estela que dejaban tres aviones en paralelo, alguno más adelantado que el resto. He recordado entonces cuando, en el colegio, decían que si veías aviones en el cielo significaba que alguien estaba pensando en ti. Y no es que me lo creyera, pero pensar eso a aquella edad, solía alegrarme el día. 
Hoy, sin embargo, al mirarlas se me han antojado rebeldes estrellas fugaces, que preferían brillar a la luz del sol. No he pedido ningún deseo, aunque debería. Debería haber pedido Podría haber pedido tantas cosas... como un trabajo, que el sol brillara toda la semana, volver a ver aunque fuera en sueños a esas personas a las que echo tan increíblemente de menos, motivación y constancia, buenas noticias...
O que fueras la persona que estaba pensando en mí.

Aún así

Me preguntabas hoy por el vidrioso efecto de mis ojos.
No supe qué contestarte, creo que las palabras adecuadas se me habían quedado atragantadas a medio camino, hacía rato. Sin embargo, en vez de toser para limpiar mi garganta de las letras trabadas en el gaznate, ellas decorosas pero indiscretas, queriendo ver la luz, subieron, dejando un rastro de silencio a su paso.
No supe qué contestar, aún así.
¿Qué podía decir en tal situación?
¿Qué podía decir que no fuera tan siquiera evidente?
¿Que sentía alivio? ¿tristeza? ¿algo de frustración? ¿O que era la efímera felicidad de algo que se sabe recuperado, aún a sabiendas de que, como la vida, la necesidad de la compañía ajena elegida meticulosamente, puede cesar en cualquier momento?
Aún así, no supe que contestar.
Porque la respuesta a según qué preguntas han de ser contestadas con el corazón en la mano o guardar silencio en duelo por todo aquello que nunca pronunciarán mis labios. Sinceridad absoluta o silencio. Sinceridad absoluta o silencio. Sinceridad absoluta o silencio. Sinceridad absoluta o... decirte que la triste y fingida serenidad de toda la tarde, las sonrisas a medias, las bromas sin gracia, no eran más que una malla que me mantenía de una pieza, intentando ocultar la vulnerabilidad que me producía la pérdida en la que estabas a punto de convertirte. Y cuando por fin dejaste a un lado la indiferencia y me miraste, viéndome, después de tanto, tanto tiempo, fue tu mirada la que quebró la malla de metal que me recubría. Porque hasta entonces, no podía decir que te iba a echar terriblemente de menos cuando, esta misma noche, te marcharas de mi vida. Porque hasta ese momento, no estaba segura de que siguieras ahí.
Es por todo ello que no supe qué contestar.
Aún así.
Aún.

sábado, 25 de enero de 2014

La Memoria - Vals con Bashir

- ¿No es peligroso? Tal vez descubra cosas que no quiero saber sobre mí mismo.
- Al contrario, será bueno: descubrirás cosas importantes que deseas saber. Las personas no vamos a lugares en los que en realidad no queremos ir; los seres humanos tenemos un mecanismo que nos impide entrar en lugares sombríos. La memoria nos lleva a donde necesitamos ir.

- Un Vals con Bashir

Cuando el Sol se va

Hay fuegos que no brillan sino en la oscuridad.
Y hay fuegos que no están hechos para alumbrar,
sino para dar calor. 
Hay otros que lo que tienen de belleza
lo carecen de utilidad. 
Hay fuegos que queman por su cercanía
y fuegos con cuyo recuerdo son capaces de quemar.
Que el sol no sea motivo de lamentaciones,
pues cada fuego, en su capacidad, es más que suficiente 
para desafiar a la oscuridad que deja aquel cuando se va, 
para dar calor cuando aquel se va,
para hacer que la mariposa baile, feliz, cuando aquel se va,
pues, a fin de cuentas, el Sol para la mariposa
- que no puede atravesar el Ozono y acercarse a él -
no es más que un dios pagano, un amor imposible,
el inalcanzable astro, que quema tanto
que a veces le hace olvidar la razón de su aleteo.

martes, 21 de enero de 2014

Aleteo constante

...A veces no importa, querido Ben Sahl, lo cerca que esté el fuego ni lo rápido que mueva sus alas. Es probable que la mariposa aún no sepa, que cuanto más rápido aletee, más avivará las llamas...

Nuestra labor

"Ah, nosotros hombres y mujeres somos como cuerdas en medio de diferentes fuerzas que nos tiran de diferentes rumbos. Entonces vienen las lágrimas; y como la lluvia sobre las cuerdas nos atirantan, hasta que quizá la tirantez se vuelve demasiado grande y nos rompemos. Pero la reina risa, ella viene como la luz del sol, y alivia nuevamente la tensión; y podemos soportar y continuar con nuestra labor, cualquiera que sea."

- Drácula por Bram Stoker

martes, 14 de enero de 2014

Pasar tiempo contigo

Pasar tiempo contigo me gusta.
Cobra sentido, a veces, a ratos, cuando me "robas" zumos de melocotón, porque sabes que es el que me gusta. O cuando duermes poco para acompañarme, un lunes cualquiera, a echar papeleo, sin tener siquiera que pedírtelo. Tampoco importa mucho a dónde vayamos, en el fondo es un alivio saber que estás ahí. Aunque no vengas. Aunque no estés (porque en cierta manera, aunque no te vea, estás ahí).
Pasar tiempo contigo me hace bien.
Eso, creo, ya lo sabes. Eso, creo, te gusta (pero no te acostumbres).

Y aunque tú seas más de causalidades y yo de casualidades, en el fondo, no importa demasiado.
Porque me gusta cuando ordenas los pelitos de mis cejas.
Y cuando me das furtivamente un beso en la mejilla.
Y también cuando sueltas algunas de esas bromas sin gracia y ríes con ganas.
Porque tu humor no me gusta, pero verte reír me encanta.
Y entonces están esos hoyuelos que te salen en ese pliegue, entre la nariz y la comisura de tus labios. Y creo que eso es lo que más me gusta de tu cara. Incluso más que tus ojos, por muy extraño que te resulte que a alguien pueda gustarle algo de ti más que tus ojos.
Ya ves. Será que yo, no soy como el resto.
Será que tú, tampoco quieres serlo.


martes, 7 de enero de 2014

Mea Culpa

Vivía mejor en la ignorancia.
Mea Culpa.
Fui yo quien decidió, 
por su propio pie y mano,
girar el pomo, empujar la puerta, cruzar el umbral
de un lugar al que no fui invitada.
Mea Culpa.
Completamente.

A Sus Majestades, los Reyes de Oriente




Este año no he escrito carta a sus Majestades, los Reyes de Oriente.
La verdad es que creo, no la necesitaba. Estaba todo en mi cabeza, tanto lo que quería
como lo que no quería. Tanto lo que necesitaba conseguir como aquello de lo que necesitaba desprenderme. Y entre ellos, todo tipo de artículos del más diverso origen y uso.
Sé que este año he debido portarme bien, ni siquiera he necesitado ponerlo por escrito.
Y ya tengo mi libro electrónico, mi antología poética del desconocido J. Sabines y la ilusión de
todo un año que espera, paciente, que le saque partido. 
Este año los Reyes Magos me han traído ilusión, fuerza y risas.
Y una cajita llena de mariquitas de chocolate.
Y pendientes. Y mariposas. Y toda la suerte del mundo.
(Esto debe ser todo aquello que hablan del karma y tal...)
Y una lista de cosas pendientes por hacer. Y las ganas para llevarlas a cabo.
Lo cierto es que este año ya no pido tiritas ni corazones nuevos.
El mío está raído, pero funciona (y, a ratos, me hace feliz). Y está lleno de arañazos y cortes, pero oye ¿qué mejor que esos huecos para usarlos como escondite?
Es uno de esos lugares básicos en los que la gente nunca busca respuestas.


sábado, 4 de enero de 2014

800


Y esta es la entrada
número 800.
Aunque no diga más que eso
y quede llena, 
finalmente,
de vacío y egolatría.


viernes, 3 de enero de 2014

No me importa

No me importa lo que se diga de ellos,
no he conocido la barbarie en sus ojos,
ni la maldad en sus almas.
Y por no ver, no he visto
ni tan siquiera la razón para suscitar
tanto perjuicio.

miércoles, 1 de enero de 2014

Propósitos para 2014




Mi lista de propósitos para 2014 
está siendo elaborada.
Dentro de un año,
será visible aquí
(Vaya a ser que tengan razón
y, si lo cuento,
no se cumplan).


Ea.



Balance de 2013

Haciendo balance de 2013, me siento como podría sentirse aquel que ha saboreado la derrota y la victoria a partes iguales. Ha sido este, el que ya se fue, un año de sentimientos encontrados, de elecciones, de pérdidas y de lecciones, he ganado mucho (muchísimo) y he conocido a gente increíble. Por desgracia, no todos ellos decidieron quedarse en mi vida. Y aquí estamos, comenzando un año nuevo y preguntándome, como cualquier hijo de vecino, qué me deparan los siguientes 365 días. 
Hacer balance no me resulta fácil, pues no sé decidirme, no puedo decidirme, son demasiadas las cosas que me dejaría en el tintero si pretendiera, siquiera levemente, volcar aquí todos esos granitos de arena que a veces formaron dunas de una belleza interminables y, a veces, tan sólo fueron montañas que me cerraban el camino. Y, entonces, aprendí a cavar túneles a través. Y aprendí a dejar atrás a personas que ya habían cumplido su propósito. Creo que esto es lo que peor he llevado y, también, lo que más fortaleza ha podido aportarme (nota: al final, tenías razón. Algún día entendería por qué ya no podías quedarte. Ahora sé que hay que hacer hueco para los que están por venir, para los que sí que quieren tenerme cerca).

2013, a pesar de todo (de todo lo malo, quiero decir) me deja buen sabor de boca. Y es curioso, porque cuando echo la vista atrás, la mayoría de mis recuerdos son recuerdos negativos. Ha sido, sin duda alguna, un año de extremos y he sentido la felicidad más inmensa y la tristeza más profunda. Creo que mi L verde césped salvó el año. Recuperar amistades, salvó el año. Conocer personas especiales (algunos de los cuales, ya no están, pero que en su día me hicieron feliz) y los ratitos que pasamos juntos, me salvó el año. El concierto de Marwan, postpuesto durante años, me salvó el año. Las clases de danza, me salvaron el año. Los ratitos de risas con amigos, me salvaron el año. Ver que podía conseguir lo que me propusiera, si le ponía empeño, me salvó el año (aún sabiendo que probablemente no puse el empeño necesario en algunas cosas). La catarsis que encontré escribiendo, me salvó el año. Y todos esos momentos de paz, bienestar, alegría y satisfacción personal, me salvaron el año.

Para 2014, sólo espero más de lo mismo: ya sea una tormenta en pleno mar o el arcoiris que sigue a una llovizna de primavera, la lluvia es necesaria para que los días de sol puedan cumplir su propósito. Y entonces, tras la ventisca, el frío y unas manos frías como el hielo, volveré a disfrutar de un cielo azul brillante. Y la lluvia (tormentosa o llovizna), entonces, cobrará sentido. Y así seguiremos, en pautas intermitentes de agua y sol, de hielo y fuego, de risas y llantos y, sobre todo, de debilidad y fuerza. Pues en el contraste es, precisamente, donde podemos notar vibrar la vida con fuerza.

Me dejé muchas cosas por hacer, pero oye, así este 2014 será incluso más interesante.
Y antes de acabar, ya sólo me resta apuntar un par de cosas:
Lo primero, este año mi lista de propósitos queda escrita y guardada. Me dijeron ayer que si los contabas, no se cumplían. Pensé que eso sólo era aplicable a deseos realizados ante las velas de una tarta de cumpleaños, una estrella fugaz, una pestaña caída o una mariposa blanca. Y yo boicoteándome todos estos años. Así que quedará con forma de borrador hasta el último día del año (se siente...).
Lo segundo, dar las gracias a todas esas personas que, de una manera u otra, hicieron alguna muesca a mi vida el pasado año. Gracias a los que decidieron quedarse, por voluntad propia. Gracias a los que, ya sea día a día o de vez en cuando, me recuerdan que están ahí y me muestran su cariño. Gracias, en resumen, a todas esas personas que significan tanto para mí... son poquitas, pero valen mucho. Y espero que sigais aquí cuando este año finalice, para que podáis celebrar conmigo todos los logros que tengo planeado conseguir.


Bienvenido, 2014


Porque los lunes y los 1 de Enero,
cualquier batalla parece más fácil de combatir,
cualquier deseo más fácil de cumplir
y cualquier meta más certera, más cercana, "alcanzable" 
y merecedora de todos los esfuerzos necesarios para hacerla nuestra.
Este 1 de Enero quiero desearos a todos
que no sólo tengáis las cosas que anheláis este año, 
sino, sobre todo, las que necesitáis, las que os hagan feliz,
la que os hagan sentir completos,
las que os hagan, en resumen, sentir que este año merece la pena.