martes, 10 de mayo de 2016

Me he vuelto a equivocar

Me he vuelto a equivocar:
aquí tampoco encontraré consuelo.
Intento demorar la sensación de derrota
que quiere hacerse fuerte en mi interior,
y lo pospongo, intentando ganarle tiempo
a esa batalla, por si mientras le encuentro solución.
¿Será que ya no veo tu cara,
será que tus ojos ahora son una silueta gris rodeada del vacío
que me asalta cuando duermo,
que me hace recordarte cuando no puedo luchar contra ello?

Me he vuelto a equivocar:
aquí tampoco encontraré consuelo
y dudo que lo encuentre
en ningún otro lugar que sea el fuego.
Porque de todo eso va la vida ¿no?
De mantenerte cerca del antídoto,
deseando no necesitar usarlo nunca,
pero teniéndolo cerca, sólo por si...

Y aquí tampoco encuentro consuelo.
Porque ya no soy capaz de volcar
el vergel de emociones que me embargaba,
toda la rabia y la tristeza que esperaba,
pero que se han marchado dejando sólo vacío.
Y qué irónico pensar que el vacío lo llena todo,
qué irónico creer que lo que me llena
no es más que la ausencia de quien no volverá.

Me he vuelto a equivocar,
aunque no tanto como el que miente mirándome a los ojos,
mientras dice "el tiempo lo cura todo"
¿qué sabe el tiempo de amar?
Y me pregunto cuántos palos en el alma
habrán sentido aquellos que dan consejos,
cuántas veces habrán caminado en zapatos calcetines ajenos,
cuántas veces habrán sentido que el mundo
se hacía añicos contra el suelo.

Me he vuelto a equivocar:
aquí tampoco encontraré consuelo.
Aquí tampoco volcaré mi rabia,
aquí tampoco encontraré ese abrazo
que rechazaría, de todos modos.
Ya no estoy segura de que saltar sin paracaídas
fuera lo más sabio.
Maldita ganas de intentarlo
cuando no quedaba nada que intentar,
cuando no quedaba nada por lo que luchar.
Malditas las ganas de pensar que tendría remedio.

Me he vuelto a equivocar.
Aquí tampoco encontraré consuelo.